MARÍA LLENA DE UNIVERSOS
María era una adolescente que vivía sola cerca de un lago tenebroso
y poco común de Hawaii.
Al parecer María tenía un problema con todos los de la
comunidad ya que era muy rara, no tenía padres sólo a un dragón
komodo como mascota, y cada que alguien pasaba por su casa el dragón quería
atacar, no tanto por cuidar a María, sino porque cuidaba el lago
tenebroso de Hawaii.
Pero, ¿qué tenía de especial ese lago para cuidarlo tanto?
Pues ese lago tenía un poder de transportar a otros a universos diferentes a María y a quien fuera cada que se quisiera.
Pues ese lago tenía un poder de transportar a otros a universos diferentes a María y a quien fuera cada que se quisiera.
Y así poco a poco generaba un poder inimaginable en su
mente, así mismo que ella veía cosas que nadie veía pero todo eso era gracias a
ese lago que le daba poderes
a su mente.
La poca gente que vivía cerca de ahí no sabía de el gran
poder que María poseía. María podía hacer lo que ella quisiera cuando quisiera
y como quisiera, por ello su dragón no le hacía daño siendo un animal sumamente
peligroso.
Ha María no le afectaba que estuviera sola sin padres,
tampoco le preocupaba ir a la escuela ni hacer cosas que normalmente una adolescente común haría, ya que su mente podía ofrecerle todos los conocimientos y más, lo
único que su mente no podía darle eran unos padres, lo que más anhelaba.
¿Qué raro, no?
Teniendo el poder que tenía en su mente, preocuparse por
eso, tal vez para cualquiera sería algo sin importancia, ¿a quién le importaría
eso teniendo poderes? pero para ella no, ya que ella estaba sola desde que
tenía conciencia.
María tenía la misma rutina de siempre. Despertar,
cambiarse, comer, jugar con su dragón y el resto del día hasta la noche meterse
en el lago, todos los días sin que una cosa cambiara. Así todos los días, pero
de lo que no se daba cuenta es que un muchacho llamado Nicolás veía los poderes del
lago y se percató que él podía tener los mismos poderes.
Pasaron varias horas y de repente el dragón de María
desapareció, pues Nicolás se lo había llevado mientras María jugaba con los universos.
Después María se dio cuenta que no estaba su dragón, angustiada y preocupada
fue a buscarlo como loca, y Nicolás aprovecho para ir al lago. Y en lo que
Nicolás jugaba con el lago, María por otro lado empezó a imaginarse lo peor, no
quería quedarse aún más sola.
Pasaban un millón e infinidad de preguntas por su mente
y ninguna sin respuesta.
Hasta que después de vario tiempo se le ocurrió ir al lago
para conseguir poderes de los universos y así poder encontrar a su dragón.
Cuando llegó justo ahí, al lago no podía creer lo que sus ojos estaban viendo,
Nicolás jugando con su lago.
María con mucho enojo fue a reclamarle a gritos que saliera
de su lago, encontró la respuesta. Nicolás había sido quien se había llevado a
su dragón. Así que con los poderes que había recaudado su mente y todos los que
los universos del lago le habían proporcionado, María le aventó un hechizo a
Nicolás de que iba a morir si su dragón no parecía, y si aprecia tendría 100
años de una terrible enfermedad
por meterse con su lago.
Para entonces María ya había llegado al grado de estar
enferma de tantos poderes que no los supo ocupar.
Este Nicolás no tuvo más remedio que decirle donde había
escondido a su dragón con el trato de que no le pusiera esa enfermedad y
dejarlo ir para siempre.
María acepto con tal de ver a su dragón de nuevo y
finalmente se lo devolvió, pero María no rompió el hechizo y esa enfermedad a
Nicolás no le duró 100 años, le duro 3 días ya que era rara y mortal, y no pudo
sobrevivir.
Después de esos días que María se dio cuenta que Nicolás
había muerto sintió culpabilidad, y como ya estaba tan enferma de obsesión con
el lago y de su soledad, mató a su dragón y ella se suicidó 9 días después dejando el lago
abandonado.


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