La historia comienza con Niu-Kua
que estaba en armonía con su pueblo. Anubis al darse cuenta de esto, quería
causar caos en el pueblo de Niu-Kua y ella se lo impedía desatando caos y
guerras en los pueblos cercanos.
En el pueblo de Niu-Kua había un
joven llamado Tyrael y este destacaba más que los demás. El joven siempre había
tenido curiosidad por los divino, quería conocimientos del cielo y aventuras.
Mientras que la, gente de los otros pueblos querían conquistarse y matarse
entre sí, Anubis veía que Niu-Kua trataba de establecer el orden, se percata
que esto la hace vulnerable y Anubis decide junto a sus hombres ir a atacar a
ese pueblo de Niu-Kua lleno de tesoros y riquezas.
Mientras Niu-Kua buscaba la manera
de establecer el orden en los demás pueblos, los ciudadanos del pueblo de Niu-Kua
se enteraron de lo sucedido y el pueblo asustado y temiendo por su bien entra
en caos.
El joven Tyrael al ver lo sucedido decidió
entrenar a su pueblo para la batalla, meses después el pueblo estaba listo para
la batalla.
Los aldeanos que fueron entrenados
por Tyrael decidieron irse a una zona estratégica y que no pusiera en peligro a
su pueblo.
Los aldeanos se despidieron de sus familias
porque no sabían si iban a regresar al
pueblo, luego de la despedida se marcharon del pueblo. En el camino, mientras
se marchaban a sus zonas, Tyrael se percató que la diosa Niu-Kua volvía, preocupada
por su pueblo, pregunto:
-¿Qué paso con mi pueblo?-
Tyrael comentó su plan con ella, la
estrategia que tenían era sobre todo para la defensa, organización de los
pueblos que estaban aliados y para evitar pérdidas en el pueblo en el que quedaron niños, mujeres y la diosa.
Pasaron por obstáculos para llegar con los otros pueblos, comentarles sobre el plan y
prepararlos para la defensa o en su defecto, la batalla.
En el último pueblo al que llego el
joven Tyrael dejo descansar a la poca
gente que lo acompañaba y decidió ir a explorar los alrededores.
Mientras que exploraba, Tyrael se
dio cuenta que habían muchos guerreros
con armaduras de hierro, pero lo más que le asustó fue ver un lago rojo.
En ese momento Tyrael recordó una
vieja leyenda y verla frente a sus ojos solo le provocó un shock, después de
digerir lo que vio, rápidamente fue con su gente para decirles que recogieran
sus armas para la batalla.
Tyrael organizó a su gente y los
mandó a esconderse en los árboles y arbustos y ahí, esperando cautelosos para
la emboscada, dio la orden atacar y empezó la guerra con cuervos volando atentos
esperando poder comerse a los caídos en batalla.
Todo fue sorprendentemente brutal, escasos
fueron los hombres que quedaron en pie sobre aquel lago rojo y de momento, un
grito de guerra se escuchaba del horizonte, Tyrael, que era el más fuerte, vio
que Anubis se acercaba y que con la reciente batalla que habían librado con los
guerreros y por la sangre, el mar se
hizo más extenso, solo sirvió como una ofrenda y convirtió a Anubis en un
hombre, todavía con los poderes de un dios.
Tyrael al ver como Anubis se
convierte en hombre fue a pelear contra él, ambos hombres estaban luchando feroz
mente, Anubis estaba perdiendo y revivió a los muertos para acabar con Tyrael.
Tyrael, estupefacto por la invocación
de los muertos, luchó con lo poco que pudo, pero los muertos que invocó Anubis
eran demasiados y estaban acabando con su pueblo.
Mirando la muerte de los pobladores
Tyrael enfurecido e impotente empezó a matar todos los muertos que había
invocado Anubis pero no tenía ningún efecto ya que Anubis continuaba reviviendo
a los muertos.
Tyrael estaba exhausto porque a
diferencia de Anubis, él seguía siendo un humano, soltó su espada porque no
podía levantarla y se aventó contra Anubis y ambos cayeron al lago rojo. Anubis
parecía beneficiarse por esto pero no sabía que estaba la alma de Jesucristo que
quitaba los poderes, Tyrael no pudo levantarse, todo comenzaba a parecer
perdido.
Niu-Kua llegó al campo de batalla,
la diosa impotente y sin poder hacer nada trató de defender a Tyrael, dejándolo
en un lugar seguro. Anubis consiguió un gran poder mientras estaba en el lago
rojo y sus objetivos cambiaron.
La diosa en sus pequeños actos
llenos de impotencia, estaba logrando
encerrar a Anubis dentro del lago rojo, pero Anubis con un poder más fuerte que
el de ella, logró impedir ser encerrado y tanto fue su poder que destruyó el
cielo.
Tyrael en su último aliento le
pidió a la diosa Niu-Kua que utilizara su cuerpo para hacer un nuevo cielo, la
diosa accedió a la palabra de Tyrael y utilizo su cuerpo.
El nuevo cielo tomó el azul de los
ojos de Tyrael y Anubis perdió su poder convirtiéndose totalmente en un mortal.