En la
antigua india en el estado de Sikkim existieron unos hombres que se hacían
llamar “los
gigantes de la injusticia”. Ellos habían sido enviados por hombres de esa
época, decían que en la antigua Sikkim en un clima con bajas temperaturas los
Dioses eran los que vigilaban a los gobernantes de cada tiempo. Un día uno de
los Dioses llamado “Chichehuatzin” se dio cuenta de que los gobernantes querían
cambiar las costumbres en Sikkim, en ese momento Chichehuatzin se enfadó. El
Dios quería matar a todos los culpables que estuvieran de acuerdo con esa
injusticia.
Decidió
mandar a un gigante para aplastar a los gobernantes y así impedir el cambio en Sikkim.
En ausencia
de estos antiguos gigantes vigilantes de las injusticias, Chichehuatzin le
pidió a su amigo extraterrestre,
quien podía crear fenómenos, que creara in gigante humano que vuelva vigilar la
injusticia en Sikkim y el extraterrestre con mucho gusto aceptó.
La gente que
habitaban en Sikkim sospechaba que si hacia un cambio, los Dioses
se enojarían mucho con los gobernantes y tendrían para ese momento una venganza
más grande. Intento
advertirles
a los gobernantes, pero ellos creyeron que la mujer estaba loca, entonces le
hicieron caso y siguieron con su plan.
La señora no
se quedó tranquila y decidió advertir a la gente del estado, todos decidieron
ir al rio sagrado, también conocido “Ganges”
para hacer el baño ritual y purificarse de los pecados y quedar libres de la
venganza de los Dioses.
Tres días
después el gigante que mando a hacer el Dios estaba listo, entonces él le
ordeno a su amigo extraterrestre que si lo podía bajar a la Sikkim. El
extraterrestre accedió y con gusto trajo al gigante.
Cuando la nave iba
bajando la gente sabía que era obra de Chichehuatzin pero ellos estaban
tranquilos porque ya habían quedado libres de la venganza.
El gigante
fue directo a buscar a los gobernantes, este empezó a pisar y a destruir todo
lo que encontraba a su paso a si como monumentos que no tenía nada que ver con
las costumbres.
Cuando el
gigante termino su trabajo cae y queda enterrado bajo la tierra. Chichehuatzin
crea a un León
con seis cabezas. Él es quien cuida que nadie saque al gigante enterrado.
La gente de
ahí tenía una creencia, consistía en que cada que un gobernante hiciera otro
cambio en Sikkim en contra de las costumbres de los dioses el león de seis
cabezas despertaría al gigante y volvería a causar desastres en contra del
estado.
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