El
origen del amor: El nacimiento de Osiris en el Templo de Annubis
Cuenta la leyenda, que una
joven y bella Diosa Nut
se enamoró de Geb “Dios de la Tierra”.
Ra “Dios del Sol” y padre de
Nut no podía aprobar ese matrimonio, porque un adivino le había
le había dicho que el niño nacido
de esa unión gobernaría la humanidad, por supuesto Ra no permitiría semejante
cosa…
¿Qué hizo Ra?
Elevó una maldición sobre Nut
diciéndole:
¡Nut te prohíbo que tengas un
hijo con Geb en el término de un año de trecientos sesenta días!
¡No lo tendrás de noche y
menos de día!
Su
primera opción era acudir con Selene “Diosa
de la Luna”, con astucia y osadía de juagar a las cartas, ambos apostaron
fuertemente. Selene astuta solo aposto un poco de su luz y decimoséptima de
ella, pero perdió.
Pero
¿cómo no era suficiente? Thot tuvo que tramar otro plan, el cual consistía de
ir a tierras más lejanas de Egipto, en busca del Ave Fénix.
Ya que
esa ave poseía dones, y sus lágrimas eran curativas.
Si el
ingenioso Thot conseguía llegar al animal mágico y poseer las
lágrimas,
Nut y Geb podrían tener más fuerza, para tener a su hijo.
Thot
pudo llegar hasta el Ave Fénix, ingeniosamente logró ayudar a
su
amiga.
Por esa razón la Luna es más débil ciertos
periodos no pudiendo
competir con el Sol.
Gracias a eso se crearon cinco días más al
año, para entonces solo tenía
trecientos sesenta días.
Esos días no pertenecían a
ningún mes y menos a un año, entonces, Nut mediante ese ardid y sin desobedecer
a su padre, con la ayuda de las lágrimas del Ave Fénix, los días agregados pudo
tener a su hijo.
De esa unión entre Nut y Geb
se creó el origen
del amor, ya que luchando contra las adversidades y con ayuda pudieron
lograr tener a su primogénito Osiris.
Nut desde el cielo escuchó una
voz que proclamaba.
¡HA NACIDO EL SEÑOR DE TODA LA
TIERA!
Nut pensó que solo lo había
escuchado ella, pero no fue así, habían seres malignos que también lo
escucharon.
Con el transcurso de los días
todo era felicidad, pero de pronto todo cambió…
Los seres malignos, se
acercaron al Templo de
Annubis, no con buenas intenciones.
¡Querían ver muerto a Osiris!
Lo que los seres malignos no
sabían era que
¡Osiris tenía un talismán!
El cual lo protegía de
cualquier mal, ese talismán tenía una gran fuerza ya que contaba con las lágrimas del Ave Fénix, la luz de la Luna y el
gran amor de sus padres.
Ra era el que había mandado a
los seres malignos
pero no pudieron hacer su cometido.
Ra tuvo que ingeniar otro
plan.
Pasaron días y Ra no conseguía
pensar en un plan.
Un día en la tarde meditando,
se le ocurrió un plan el cual consistía en secuestrar a Osiris, y criarlo para
el mal.
Era tanto el odio que le tenía
a su hija que la quería ver infeliz y destrozada, y no espero más ese mismo día
tendría que secuestrar a Osiris.
Antes de hacer su cometido Ra
exclamó:
¡Él jamás podrá ser un Dios!
Esperó a que se hiciera de
noche, pero algo impidió aquel plan. al ver a su hija Nut con Osiris en brazos,
vio que era feliz a pesar de las injusticias que él quería hacerle. Ra, decidió
no hacerle nada Osiris, el amor nuevamente venció el odio.
Y así fue gracias a las
sonrisas y una pequeña caricia de Osiris hacia Ra le hicieron recordar aquel
tiempo cuando Nut era pequeña, despertó el gran cariño que tenia y que él
escondió por vario tiempo.
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