miércoles, 14 de diciembre de 2016

Niu-Kua y Tyrael contra Anubis, en el lago rojo y el origen del cielo.

La historia comienza con Niu-Kua que estaba en armonía con su pueblo. Anubis al darse cuenta de esto, quería causar caos en el pueblo de Niu-Kua y ella se lo impedía desatando caos y guerras en los pueblos cercanos.
En el pueblo de Niu-Kua había un joven llamado Tyrael y este destacaba más que los demás. El joven siempre había tenido curiosidad por los divino, quería conocimientos del cielo y aventuras.
Mientras que la, gente de los  otros pueblos querían conquistarse y matarse entre sí, Anubis veía que Niu-Kua trataba de establecer el orden, se percata que esto la hace vulnerable y Anubis decide junto a sus hombres ir a atacar a ese pueblo de Niu-Kua lleno de tesoros y riquezas.
Mientras Niu-Kua buscaba la manera de establecer el orden en los demás pueblos, los ciudadanos del pueblo de Niu-Kua se enteraron de lo sucedido y el pueblo asustado y temiendo por su bien entra en caos.
El joven Tyrael al ver lo sucedido decidió entrenar a su pueblo para la batalla, meses después el pueblo estaba listo para la batalla.
Los aldeanos que fueron entrenados por Tyrael decidieron irse a una zona estratégica y que no pusiera en peligro a su pueblo.
Los aldeanos se despidieron de sus familias porque no sabían si iban a  regresar al pueblo, luego de la despedida se marcharon del pueblo. En el camino, mientras se marchaban a sus zonas, Tyrael se percató que la diosa Niu-Kua volvía, preocupada por su pueblo, pregunto:
-¿Qué paso con mi pueblo?-
Tyrael comentó su plan con ella, la estrategia que tenían era sobre todo para la defensa, organización de los pueblos que estaban aliados y para evitar pérdidas en el pueblo en el que quedaron  niños, mujeres y la diosa.
Pasaron por obstáculos  para  llegar con los otros  pueblos, comentarles sobre el plan y prepararlos para la defensa o en su defecto, la batalla.
En el último pueblo al que llego el joven Tyrael  dejo descansar a la poca gente que lo acompañaba y decidió ir a explorar los alrededores.
Mientras que exploraba, Tyrael se dio cuenta  que habían muchos guerreros con armaduras de hierro, pero lo más que le asustó fue ver un lago rojo.
En ese momento Tyrael recordó una vieja leyenda y verla frente a sus ojos solo le provocó un shock, después de digerir lo que vio, rápidamente fue con su gente para decirles que recogieran sus armas para la batalla.
Tyrael organizó a su gente y los mandó a esconderse en los árboles y arbustos y ahí, esperando cautelosos para la emboscada, dio la orden atacar y empezó la guerra con cuervos volando atentos esperando poder comerse a los caídos en batalla.
Todo fue sorprendentemente brutal, escasos fueron los hombres que quedaron en pie sobre aquel lago rojo y de momento, un grito de guerra se escuchaba del horizonte, Tyrael, que era el más fuerte, vio que Anubis se acercaba y que con la reciente batalla que habían librado con los guerreros  y por la sangre, el mar se hizo más extenso, solo sirvió como una ofrenda y convirtió a Anubis en un hombre, todavía con los poderes de un dios.
Tyrael al ver como Anubis se convierte en hombre fue a pelear contra él, ambos hombres estaban luchando feroz mente, Anubis estaba perdiendo y revivió a los muertos para acabar con Tyrael.
Tyrael, estupefacto por la invocación de los muertos, luchó con lo poco que pudo, pero los muertos que invocó Anubis eran demasiados y estaban acabando con su pueblo.
Mirando la muerte de los pobladores Tyrael enfurecido e impotente empezó a matar todos los muertos que había invocado Anubis pero no tenía ningún efecto ya que Anubis continuaba reviviendo a los muertos.
Tyrael estaba exhausto porque a diferencia de Anubis, él seguía siendo un humano, soltó su espada porque no podía levantarla y se aventó contra Anubis y ambos cayeron al lago rojo. Anubis parecía beneficiarse por esto pero no sabía que estaba la alma de Jesucristo que quitaba los poderes, Tyrael no pudo levantarse, todo comenzaba a parecer perdido.
Niu-Kua llegó al campo de batalla, la diosa impotente y sin poder hacer nada trató de defender a Tyrael, dejándolo en un lugar seguro. Anubis consiguió un gran poder mientras estaba en el lago rojo y sus objetivos cambiaron.
La diosa en sus pequeños actos llenos de impotencia, estaba  logrando encerrar a Anubis dentro del lago rojo, pero Anubis con un poder más fuerte que el de ella, logró impedir ser encerrado y tanto fue su poder que destruyó el cielo.
Tyrael en su último aliento le pidió a la diosa Niu-Kua que utilizara su cuerpo para hacer un nuevo cielo, la diosa accedió a la palabra de Tyrael y utilizo su cuerpo.
El nuevo cielo tomó el azul de los ojos de Tyrael y Anubis perdió su poder convirtiéndose totalmente en un mortal.



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