viernes, 16 de diciembre de 2016

Nanahuatzin, el conejo astronauta y el origen de la luz en la cuidad de Teotihuacán.

Nanahuatzin, el conejo astronauta y el origen de la luz en la cuidad de Teotihuacán.

Hace miles de años se reunieron los dioses en Teotihuacán para ver quien alumbraría el mundo de la oscuridad.

Un dios rico y guapo, llamado Tecuciztécatl se ofreció a alumbrar al mundo, pero quería un ayudante, así que selecciono a un dios pobre, feo y torpe llamado Nanahuatzin. Ambos se fueron a la pirámide junto con los demás dioses de Teotihuacán a hacer penitencia; luego de una semana larga; el dios rico y guapo, ofreció unas plumas valiosas de ave llamada Quetzal, unas pelotas de oro, piedras preciosas e incienso de copal.

El dios pobre ofreció cañas verdes, bolas de heno, espinas de maguey cubiertas con su sangre y en lugar de copal, ofrecía las costillas de sus bubas, enseguida los dioses prendieron un fuego muy grande, en el que Tecuciztécatl y Nanahuatzin se tenían que aventar para que naciera el Sol y la Luna.

Después los demás dioses esperaban para ver de dónde saldría Tecuciztécatl hecho Sol y Nanahuatzin hecho Luna.


Los dos salieron del oriente y brillaban mucho. Mágicamente bajo un conejo del espacio. El conejo al bajar tropezó y cayó encima de Nanahuatzin, de esa forma hizo que dejara de brillar tanto.

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