viernes, 5 de febrero de 2016

LEYENDA INNOVADORA

Teyolotl

Se dice que por las noches aún se escuchan sus lamentos, que algunas veces se le ve vagando, algunos afirman que de día se aparece porque él no sabe que le ocurrió, esta es una historia fácil de recordar pero difícil de olvidar. 

Guadalupe Bernal era el nombre de aquel muchacho que vivía cerca de “La estación del olvido”, aquella estación se encontraba en Benalua. Guadalupe era un muchacho joven, de carácter fuerte pero corazón amable y justo, venia del campo, en aquel momento el pueblo estaba muy feliz porque por fin había una Unión de Alicante con la capital de España (Madrid), Sin embargo a Guadalupe no le importaba eso. 

En su corazón se hallaba la respuesta a un gran misterio de aquella ciudad, un misterio que dejaría marcado Benalua para siempre. 
Guadalupe de tan solo diecisiete años emprendió su viaje, tomo el ferrocarril que partía a primera hora de la mañana. Rumbo a la estación observo que había una bella chica que compraba un boleto para el mismo destino, aquel joven caminò y se tropezó con él, ambos con el corazón acelerado se miraron, en un segundo el tiempo se había detenido para ellos, al siguiente el ferrocarril anunciaba que era tiempo de partir. 

Al entrar a la ciudad ambos bajaron de vagones distintos al mismo tiempo, la joven lo miro de nuevo esta vez sin interés alguno, sin embargo Guadalupe cayo enamorado de ella al instante, la multitud comenzó a mezclarse provocando que la perdiera de vista, desesperado comenzó a buscarla pero… no encontró rastro alguno. 

Siguiendo su camino rumbo a la casa donde se hospedaría por un tiempo, encontró un atajo misterioso que tenía por nombre “El callejón del aguacate” ahí se reencontraría con la joven segundos después, entusiasmado pregunto con mucho respeto su nombre, Aquella joven miro hacia el piso, Guadalupe la tomo del brazo, enseguida ella lo miro y dijo Tonacacihuat con un poco de lágrimas en los ojos y un poco sonrojada se disculpó, retrocedió un poco y corrió a través del callejón. 

Esa noche tuvo un sueño extraño, donde Tonacacihuat con una sonrisa perpetua* en su rostro pedía ayuda para encontrar a Tonacatecuhtli , al día siguiente Guadalupe sintió la necesidad de ir con el curandero Ramiro, cuando entro a la cueva Ramiro conto al joven que Tonacacihuat era la hija de un Dios llamado Tezcatlipoca . 

Quien lanzo a su  hija una maldición que la condenaría al momento de enamorarse, convirtiendo el corazón de la bella joven en piedra. 
 Guadalupe busco sin parar a Tonacatecuhtli, ya que era tanto el amor que sentía por la joven que no quería que ella sufriera ningún daño, al encontrarlo se hicieron grandes amigos, Guadalupe le conto todo lo que Ramiro le había dicho, incluso le dijo los sentimientos sinceros que tenía por la bella joven y pidió que la cuidara ya que ella lo amaba a él. 

Meses después encontró a Tonacacihuatl de nuevo, converso con ella, noto en su rostro una gran tristeza, le rogo  permitiera ayudarle y ella acepto, al siguiente día Guadalupe le llevo a su casa a Tonacatecuhtli (su amado y próximo rey del sol ) quien poco a poco logro entrar en su corazón. 

Paseaban por la ciudad, salían a bailar por las noches, visitaban lugares muy bellos, Tonacacihuatl ya no se sentía sola, sonreía más, pintaba sus sentimientos en lienzos bellísimos, a veces se imaginaba un futuro al lado de Tonacatecuhtli , ella le escribía cartas y el por cada una regalaba un girasol, todo parecía perfecto hasta que un día… La noticia lego a oídos de su padre. 

Un día, mientras ambos paseaban por un lago se apareció ante ellos el Dios eterno Ometecuhtli quien les dijo que se crearía un nuevo mundo y que ellos serían los encargados de poblarlo. 

Al volver a casa, en la estación de Benalua su padre la esperaba...
 - Hija mía, he notado un cambio en ti, ¿podría ser porque has encontrado un nuevo pasatiempo? He visto tus cuadros son bellísimos, más sin embargo el corazón te he visto, y no puedes engañarme… se debe a la presencia de aquel chico o ¿me equivoco?- 

Lo que aquel Dios de las profundidades no sabía era que el curandero Ramiro había hecho un hechizo para engañar su mirada, así el corazón de Guadalupe Bernal seria el que se  convertirá en una piedra, sacrificando su propia vida por amor, para que así la profecía de los cinco soles fuera cumplida. 

Tonacatecuhtli y Tonacacihuatl poblaron un nuevo mundo con cuatro hijos Xipetotec: que nació rojo y sin piel, Tezcatlipoca; que nació negro, con garras y colmillos de jaguar, Quetzalcoaltl: que nació blanco, con cabello rubio y ojos azules, más conocido como el “Serpiente Emplumada”, Huitzilopochtli: nació azul, con la mitad de su cuerpo descarnada, así fue como en aquella estación donde murió Guadalupe se fundó una nueva ciudad donde muchos siglos después comenzaría la guerra sagrada. 


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